Las personas son de donde nacen y crecen
Todas las personas son de donde crecen, nacen o se sientan.
La tierra no nos pertenece ni tenemos el derecho a destruirla. Debemos cuidarla y salvaguardarla para disfrute de nuestros hijos.
Nadie es superior a otro por color de piel, sexo, religión, casta o procedencia.
El hombre tiene el derecho natural de poder vivir y gozar en donde desee establecerse sin que nadie pueda imponerle su voluntad a vivir de una u otra manera.
La tierra es nuestra herencia, debemos respetarla y mantenla tal cual la hemos recibido, para legarla así a nuestros venideros.
Un correcto uso y reciclaje de los recursos es síntoma de civilización y cultura. El indiscriminado derroche de los mismos no es más que un síntoma de egoísmo y egocentrismo que implica en muchos casos la sobreexplotación y su nula recuperación posterior. Creando espacios y climas contaminantes que repercuten a corto y medio plazo en nuestra calidad de vida, debiendo utilizar y malgastar otros recursos para subsanar la precariedad de la misma.
La educación es el pilar fundamental que todo pueblo ha de fomentar para salvar y perpetuar su coexistencia. El conocimiento global del medio es garantía más que suficiente para comenzar a aprender a comprenderlo y así respetarlo.
El pueblo cruceño, tan peculiar en tantos aspectos, con su idiosincrasia particular se haya en la actualidad contaminado por elementos externos que conllevan a un recelo constante entre comunidades históricamente diferenciadas en cuanto a lo social y manera de vivir se refiere.
La destrucción constante del medio por elementos ajenos, tanto externos como por vicios desajustados de convivencia. Ha proporcionado una paupérrima calidad de vida que ha conllevado a una obstrucción del desarrollo que comporta una desigualdad creciente entre factores sociales y humanos.
El fomento del desarrollo en las sociedades de origen del flujo migratorio interior, ha de ser eje prioritario para el desarrollo global de la región. Mientras exista un solo sector social marginado y al cual se le niegue sistemáticamente sus derechos sociales y humanos no podemos hablar de convivencia entre pueblos diferentes y si de sumisión y explotación de los mismos.
Las políticas de ayuda al desarrollo de de las comunidades han de ser concebidas desde el punto de vista global e integrador en el sistema. No podemos intentar una política de autosubsistencia si continuamente por los medios de comunicación exponemos constantemente el beneplácito de una sociedad consumista y por ende contaminante por defecto.
El abandono que comporta la perdida de las raíces genera en una asimilación errónea e interesada de diferentes vicios ajenos a sus costumbres y manera de ser. Un interés constante en mimetizarse entre la sociedad asimilable conlleva a medio plazo a una perdida de la identidad cultural y por consiguiente de su riqueza personal. Fomentar el cultivo de la propia riqueza antropológica y así mismo una mejor divulgación de su propia idiosincrasia como pueblo, catalizaria un mejor entendimiento y ahuyentaría los recelos que pueden surgir al yuxtaponerse diferentes maneras de ser y de ver la vida.
El control de los medios de producción. La desburrocratización de los servicios públicos esenciales y la extirpación de la corrupción tan enquistada en la sociedad. Són, quizás, el único camino viable a un desarrollo sostenible que promueva el crecimiento económico y social cruceño.
Pero son quizás los aspectos sociales, si más no, los más preocupantes. Si, económicamente hablando, se puede prosperar en mayor o menor medida. Pero si se experimenta un hundimiento de los valores morales y sociales, un desprecio hacia todo aquello que nos sea ajeno y una animadversión hacia todo que se contraponga con nuestra manera de ser y sentir. Podemos entrar en una espiral en la que, sin posibilidades de recuperación alguna, nos veamos abocados a una política consumista y degradante que a medio plazo no hace más que empobrecer a nuestra patria.
La organización política de un pueblo, ha de ser llevada y dirigida con la mayor honestidad de la que pueda haber. Un eficiente control de los recursos logísticos. Evitando la dispersión de los esfuerzos laborales y la multiplicación del papeleo innecesario. La optimización de los recursos de la administración se ha de interponer ante cualquier voluntad partidista e individual. El funcionarizado ha de poder desempeñar sus funciones sin ningún impedimento, debiendo estar pertrechados de cuanta instrumentalización fuera necesaria para la correcta consecución de su labor.
El buen dirigente es aquel que, asumiendo plenamente sus responsabilidades, relega funciones; haciendo responsables de ellas a quien que haya asumido dichas áreas.
Se rodea de las personas más aptas para realizar un determinado programa. El consenso ha de ser la herramienta principal que dinamice cualquier decisión y este no se pude realizar sin prevalecer el sentimiento de servicio social para el que han sido escogidos.
Como mala hierba, se ha de extirpar de raíz todo haz de corrupción y de beneplácito del poder.
Sin estabilidad no puede existir nunca prosperidad alguna. Sin el control exhaustivo de los capitales para que reinviertan cuantos mayores beneficios sean posibles en la región, estos irán desangrando paulatinamente Santa Cruz. La transparencia Bancaria y de los medios de producción són el marco primordial sobre el que se ha de erigir cualquier política económica. El control absoluto de los recursos naturales y humanos ha de reverdecer en su totalidad hacia el pleno desarrollo de las áreas más desfavorecidas de la sociedad.
La estabilidad laboral, la implantación de una seguridad social universal donde cada individuo, tanto en edad laboral como en otro estado de la misma, disfrute de los beneficios sociales que la caja de pensiones le pueda llegar a favorecer. Todo cruceño tiene derecho al trabajo, a la vivienda y a una vida digna. El trabajo personal, cualquiera que sea su forma, es el principal medio para enriquecer a la sociedad. Es por ello que el correspondiente fraude a las arcas públicas degenera en el más absoluto menosprecio a la sociedad del bienestar que se ha de desarrollar.
En resumen, los tres pilares en los que se sustenta una sociedad próspera son el Trabajo, la salud y la educación. Los tres son vinculantes entre si y se interconexionan totalmente.
Puedo estar equivocado, no tengo la patente de la razón, pero si se que la única manera de prosperar es la de trabajar para así aumentar la riqueza de todo un pueblo que a su vez recomporta hacia cada uno de nosotros.
Analicemos que clase de país queremos. Si vivir de las regalías que terceros nos donen, viviendo de la falsa caridad de unos pocos o bien conquistar nuestro bienestar social en todos y cada uno de los aspectos.
No es tan difícil. Solo hay que tener voluntad y no dejar escapar la oportunidad que nos da la historia para organizarnos políticamente y así poder redistribuir correctamente nuestra riqueza tanto en lo material como en lo social.
Por un autogobierno transparente y eficaz
La tierra no nos pertenece ni tenemos el derecho a destruirla. Debemos cuidarla y salvaguardarla para disfrute de nuestros hijos.
Nadie es superior a otro por color de piel, sexo, religión, casta o procedencia.
El hombre tiene el derecho natural de poder vivir y gozar en donde desee establecerse sin que nadie pueda imponerle su voluntad a vivir de una u otra manera.
La tierra es nuestra herencia, debemos respetarla y mantenla tal cual la hemos recibido, para legarla así a nuestros venideros.
Un correcto uso y reciclaje de los recursos es síntoma de civilización y cultura. El indiscriminado derroche de los mismos no es más que un síntoma de egoísmo y egocentrismo que implica en muchos casos la sobreexplotación y su nula recuperación posterior. Creando espacios y climas contaminantes que repercuten a corto y medio plazo en nuestra calidad de vida, debiendo utilizar y malgastar otros recursos para subsanar la precariedad de la misma.
La educación es el pilar fundamental que todo pueblo ha de fomentar para salvar y perpetuar su coexistencia. El conocimiento global del medio es garantía más que suficiente para comenzar a aprender a comprenderlo y así respetarlo.
El pueblo cruceño, tan peculiar en tantos aspectos, con su idiosincrasia particular se haya en la actualidad contaminado por elementos externos que conllevan a un recelo constante entre comunidades históricamente diferenciadas en cuanto a lo social y manera de vivir se refiere.
La destrucción constante del medio por elementos ajenos, tanto externos como por vicios desajustados de convivencia. Ha proporcionado una paupérrima calidad de vida que ha conllevado a una obstrucción del desarrollo que comporta una desigualdad creciente entre factores sociales y humanos.
El fomento del desarrollo en las sociedades de origen del flujo migratorio interior, ha de ser eje prioritario para el desarrollo global de la región. Mientras exista un solo sector social marginado y al cual se le niegue sistemáticamente sus derechos sociales y humanos no podemos hablar de convivencia entre pueblos diferentes y si de sumisión y explotación de los mismos.
Las políticas de ayuda al desarrollo de de las comunidades han de ser concebidas desde el punto de vista global e integrador en el sistema. No podemos intentar una política de autosubsistencia si continuamente por los medios de comunicación exponemos constantemente el beneplácito de una sociedad consumista y por ende contaminante por defecto.
El abandono que comporta la perdida de las raíces genera en una asimilación errónea e interesada de diferentes vicios ajenos a sus costumbres y manera de ser. Un interés constante en mimetizarse entre la sociedad asimilable conlleva a medio plazo a una perdida de la identidad cultural y por consiguiente de su riqueza personal. Fomentar el cultivo de la propia riqueza antropológica y así mismo una mejor divulgación de su propia idiosincrasia como pueblo, catalizaria un mejor entendimiento y ahuyentaría los recelos que pueden surgir al yuxtaponerse diferentes maneras de ser y de ver la vida.
El control de los medios de producción. La desburrocratización de los servicios públicos esenciales y la extirpación de la corrupción tan enquistada en la sociedad. Són, quizás, el único camino viable a un desarrollo sostenible que promueva el crecimiento económico y social cruceño.
Pero son quizás los aspectos sociales, si más no, los más preocupantes. Si, económicamente hablando, se puede prosperar en mayor o menor medida. Pero si se experimenta un hundimiento de los valores morales y sociales, un desprecio hacia todo aquello que nos sea ajeno y una animadversión hacia todo que se contraponga con nuestra manera de ser y sentir. Podemos entrar en una espiral en la que, sin posibilidades de recuperación alguna, nos veamos abocados a una política consumista y degradante que a medio plazo no hace más que empobrecer a nuestra patria.
La organización política de un pueblo, ha de ser llevada y dirigida con la mayor honestidad de la que pueda haber. Un eficiente control de los recursos logísticos. Evitando la dispersión de los esfuerzos laborales y la multiplicación del papeleo innecesario. La optimización de los recursos de la administración se ha de interponer ante cualquier voluntad partidista e individual. El funcionarizado ha de poder desempeñar sus funciones sin ningún impedimento, debiendo estar pertrechados de cuanta instrumentalización fuera necesaria para la correcta consecución de su labor.
El buen dirigente es aquel que, asumiendo plenamente sus responsabilidades, relega funciones; haciendo responsables de ellas a quien que haya asumido dichas áreas.
Se rodea de las personas más aptas para realizar un determinado programa. El consenso ha de ser la herramienta principal que dinamice cualquier decisión y este no se pude realizar sin prevalecer el sentimiento de servicio social para el que han sido escogidos.
Como mala hierba, se ha de extirpar de raíz todo haz de corrupción y de beneplácito del poder.
Sin estabilidad no puede existir nunca prosperidad alguna. Sin el control exhaustivo de los capitales para que reinviertan cuantos mayores beneficios sean posibles en la región, estos irán desangrando paulatinamente Santa Cruz. La transparencia Bancaria y de los medios de producción són el marco primordial sobre el que se ha de erigir cualquier política económica. El control absoluto de los recursos naturales y humanos ha de reverdecer en su totalidad hacia el pleno desarrollo de las áreas más desfavorecidas de la sociedad.
La estabilidad laboral, la implantación de una seguridad social universal donde cada individuo, tanto en edad laboral como en otro estado de la misma, disfrute de los beneficios sociales que la caja de pensiones le pueda llegar a favorecer. Todo cruceño tiene derecho al trabajo, a la vivienda y a una vida digna. El trabajo personal, cualquiera que sea su forma, es el principal medio para enriquecer a la sociedad. Es por ello que el correspondiente fraude a las arcas públicas degenera en el más absoluto menosprecio a la sociedad del bienestar que se ha de desarrollar.
En resumen, los tres pilares en los que se sustenta una sociedad próspera son el Trabajo, la salud y la educación. Los tres son vinculantes entre si y se interconexionan totalmente.
Puedo estar equivocado, no tengo la patente de la razón, pero si se que la única manera de prosperar es la de trabajar para así aumentar la riqueza de todo un pueblo que a su vez recomporta hacia cada uno de nosotros.
Analicemos que clase de país queremos. Si vivir de las regalías que terceros nos donen, viviendo de la falsa caridad de unos pocos o bien conquistar nuestro bienestar social en todos y cada uno de los aspectos.
No es tan difícil. Solo hay que tener voluntad y no dejar escapar la oportunidad que nos da la historia para organizarnos políticamente y así poder redistribuir correctamente nuestra riqueza tanto en lo material como en lo social.
Por un autogobierno transparente y eficaz

